Hay dos clases de veranos: los que caen en año impar, en donde vemos series yanquis hasta caer desmayados; y los que caen en año par, y entonces la televisión se convierte en un artefacto por el que salen deportes día y noche.
Ahora estamos en un año par, pero aquí también hay dos categorías muy bien diferenciadas: están los años pares divertidos (1978, 1986, por ejemplo) en los que hay Mundial de Fútbol y cualquier país decente puede salir campeón, campeón en serio, en un deporte que tiene las reglas claras; y después están los años pares aburridos (1972, 2004, o éste mismo de ahora) en los que siempre ganan los chinos, los rusos y los yanquis a unos jueguitos que entienden solamente ellos… y nuestras esposas.