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Ayer a la tarde-noche tuve la opción de disfrutar de la última maravilla creada por Pixar. A una película por año y con un guión trabajado concienzudamente, últimamente están llegando a unas cotas de calidad que para sí quisieran unas cuantas superproducciones. Esperemos que se mantengan en esos criterios y que no intenten abarcar más de lo que puedan.

El argumento (tranquilos que no contaré nada especial) se centra en la persona de Carl un abuelete cascarrabias con alma de aventurero. Parece mentira que se pueda sacar algo como esta gran película de un personaje, a priori, no muy intrigante, pero la verdad es que lo logran y con con creces. Las desventuras que le ocurrirán al personaje dejo que las descubráis por vosotros mismos, seguro que os saben mucho mejor.

Por último un par de matices respecto al nivel técnico alcanzado. Me ha parecido absolutamente abrumador en lo que a texturas de objetos se refiere. En planos cortos de la ropa del personaje u otros objetos como prismáticos costaría distinguir entre un plano real o este creado por ordenador. Me ha dejado completamente maravillado que se pueda llegar a ese nivel. Otro tanto se puede decir respecto a la animación.

En fin, una película muy recomendable, tanto para niños como para adultos y que no pienso comparar con films anteriores de Pixar. Vale lo que cuesta la entrada, no hay vuelta de hoja.

Ratatouille

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Ahora que se estrena Wall·E, todo el mundo la alaba y la pone por las nubes (todavía no la he visto), rescato la película estrenada el año pasado, esa maravilla llamada Ratatouille. Uno de los grandes logros de Pixar es saber unir un cine de animación que está pensado para niños con otro pensado para adultos y fundirlo de modo que el resultado sea muy entretenido. Aunque Dreamworks logró algo grande con Shrek hoy por hoy, Pixar es insuperable. Basta ver cómo está recreado París, sensacional, para darnos cuenta de ello. El director de Los Increibles o El gigante de hierro, Brad Bird, logra en una película diferente a las anteriores algo que nos haga estar sentado dos horas delante del cine y disfrutar con ello (cosa que no es nada fácil de hacer con niños de cinco o seis años).

Argumentalmente la película nos pone en el papel de Remy, una rata que quiere convertirse en chef, y no uno cualquiera sino el mejor de París. De algo tan sencillamente absurdo a priori, se consigue una película fabulosa, de las mejores del año pasado. Para finalizar un apunte algo personal Creo identificar en el film un mensaje crítico sobre la cocina de autor o elitista y se nos transmite la idea que lo principal es comer bien y saludable.