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L.A. Confidential

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Os vengo esta vez con un verdadero clásico de película, aunque no sea más que de la década pasada. Seguramente será una de las que más veces haya visto junto con Jurassic Park. Y es que es una película redonda a más no poder, con unos personajes verdaderamente carismáticos, una trama muy bien llevada y un final verdaderamente genial. Se quiso hacer un homenaje al cine negro del Hollywood clásico y salió de una forma inmejorable. Lástima que coincidiese con esa película de un famoso transatlántico en los Oscars, si no hubiese ganado algo más que las dos estatuillas doradas que consiguió.

Se nos pone en el papel de la policía en los años 50 en la ciudad de Los Angeles donde la corrupción campa a sus anchas y la prensa amarilla tiene mucho que decir. Dos policías intentarán descubrir lo que ocurre con métodos antagónicos, por un lado el inteligente Edmund Exley (Guy Pierce) y por otro el forzudo Bud White(Russell Crowe) cayendo en un mundo en el que se mezclará el sexo, el poder y mucha intriga.

Este film fue el descubrimiento de los que han sido grandes actores en un futuro, como Pierce y Crowe, y la confirmación de otros como Kevin Spacey. También aparecen en papeles secundarios actores protagonistas de alguna serie estrenada este año, pero eso lo dejaremos para otro día.

Una película excelente, de lo mejorcito de los años 90, que quiso ser rememorada con la fallida La Dahlia Negra hace poco sin un resultado tan bueno. Una recomendación con todo mi corazón (vaya cursilería...)

Memento

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¿Dónde estoy?¿Qué estoy haciendo? Imaginad que os hacéis estas preguntas cada diez minutos porque vuestro cerebro no es capaz de retener nueva información. La situación de confusión sería insostenible. Eso es lo que Cristopher Nolan nos muestra en esta película, la segunda en su filmografía y la que lo lanzó al primer plano internacional. El protagonista del film, Leonard, solamente retiene en su memoria cortos fragmentos de tiempo por lo que en un momento dado, no sabe si está borracho aunque tenga una botella de licor al lado, si está persiguiendo a alguien o si es él el perseguido... La extraña enfermedad que sufre nos da opción de sufrir situaciones muy chocantes.

Con un guión (o montaje del mismo) muy calculado, los espectadores nos ponemos en la carne de Leonard, ya que no sabemos nada del pasado y el film nos obliga a ir hacia atrás en el tiempo para saber el porqué de las cosas. Puede que esta misma historia contada de un modo convencional (lo mismo que ocurre con la serie Damages, que en breve comentaré) no diese el mismo resultado, pero ahí está la gracia de esta película; en ese caso no estaríamos en frente de Memento.