Hacía tiempo que no escribía sobre ninguna película. Desayunando me ha venido a la cabeza ésta, una dura historia escrita y dirigida por Isabel Coixet. Esta directora tiene talento a raudales, hace un cine para nada convencional, con mucho peso en los diálogos y, paradójicamente, en los silencios. Internacionalmente tiene un reconocimiento que aquí no tiene, sea porque rueda las películas en ingles y con bastantes actores extranjeros o por que es un cine poco interesante para la gente amante de blockbusters. La trama se sitúa en el personaje de Ann, interpretado por Sarah Polley, una joven de 23 años con dos hijos a la que la vida apenas le ha sonreído. El padre está entre rejas, el marido no tiene mucha suerte con los empleos y viven en una caravana en el jardín de su madre. Pronto, el descubrimiento de la enfermedad que sufre, le hará ver la vida de una manera muy diferente. Hay tantas cosas que hacer en la vida y tan poco tiempo a veces...
Esta cinta compitió en los Goya con Te doy mis ojos y injustamente, creo yo, resultó perdedora. Las dos cintas tenían una temática muy dura y se premió a la más necesaria en la coyuntura actual. Personalmente, esta película me encanto, la vi doblada en su día y hace no mucho la he visto en V.O, conveniente mirársela en su idioma original, gana bastante.